Ambos son el producto de las malas decisiones. Claudio es la propuesta caprichosa de Eduardo Dávila que siempre ha hecho lo que le da la gana con el equipo.
Nunca ha tenido en cuenta la afición para nada.
Carlos Caicedo también es el resultado de una mala decisión de la gente producto de los antecesores gobernantes que propiciaron un escenario de resentimiento en el votante primario y vieron en el populista cataquero un buen látigo para flagelarse.
Pero nunca pensaron que le gustara tanto al flagelador causar las decepciones y desaciertos.
Ambos se van con enormes antecedentes. Claudio de resultados negativos en los partidos jugados y Caicedo con una carrandanga de procesos judiciales e imputaciones propio de líderes como él, habladores, prometedores, causando daños irreparables en la vida de la gente y las familias como la pobreza o la falta de agua.
Con la salida de Claudio nadie podrá devolverle los puntos perdidos a nuestro amado equipo.
La cárcel para Caicedo, de encontrarse responsable, no le devolverá estos 4 años de toda una década perdida.
Al final la gente siempre es la que pierde…

